Vivir en Ecuador es un privilegio. Tenemos luz natural todo el año, paisajes increíbles y un clima diverso.
Pero hay algo que muchas personas no toman en cuenta:
Ecuador es uno de los países con mayor radiación solar en el mundo.
Y eso tiene un impacto directo en nuestra piel.
Como dermatóloga, veo todos los días en consulta casos de:
Manchas solares.
Envejecimiento prematuro.
Melasma.
Acné inflamado por exposición solar.
Daño acumulado por no usar protector.
La buena noticia es que proteger tu piel es más sencillo de lo que imaginas, si sabes cómo hacerlo correctamente.
Como especialista en dermatología, mi objetivo es que tomes decisiones informadas y seguras sobre tu piel. Quiero que entiendas cada tratamiento, que te sientas acompañada en el proceso y que los resultados reflejen tu esencia, no un cambio artificial.
Nuestro país está ubicado en la línea ecuatorial y muchas ciudades, como Quito, se encuentran a gran altitud.
Esto significa:
Los rayos UV llegan con mayor intensidad.
Hay menor filtración atmosférica.
El daño solar es más agresivo y acumulativo.
Aunque el día esté nublado, la radiación sigue afectando la piel.
Por eso el cuidado de la piel en Ecuador no es opcional, es una necesidad.
La radiación ultravioleta provoca:
Manchas oscuras.
Pérdida de colágeno.
Arrugas prematuras.
Flacidez.
Sensibilidad.
Mayor riesgo de cáncer de piel.
Muchas personas creen que el daño aparece solo cuando hay quemadura visible, pero la realidad es que el daño es silencioso y progresivo.
Uno de los errores más comunes no es no usar protector…
Es usarlo mal.
Como regla general recomiendo:
Protector solar FPS 50.
Aplicarlo todos los días, incluso si estás en interiores.
Reaplicarlo cada 2–3 horas si estás expuesta al sol.
Usar la cantidad adecuada (aproximadamente dos dedos de producto para rostro y cuello).
El protector solar no es maquillaje ni es solo para la playa.
Es el tratamiento antiedad más importante que existe.
En un entorno de radiación alta, la piel pierde agua con mayor facilidad.
Una piel deshidratada:
Se ve opaca.
Se arruga más rápido.
Produce más grasa como mecanismo de defensa.
Por eso es fundamental:
Usar cremas hidratantes adecuadas para tu tipo de piel.
Tomar suficiente agua.
Evitar productos agresivos sin supervisión dermatológica.
Cada piel es diferente. No todos necesitan lo mismo.
Cuando ya existe daño solar, podemos trabajar en:
Tratamientos despigmentantes
Para mejorar manchas y melasma.
Bioestimulación con tecnología avanzada
Para recuperar colágeno perdido.
Procedimientos con ácido hialurónico
Para mejorar calidad y firmeza.
Teradpias regenerativas innovadoras
Que ayudan a restaurar la salud de la piel desde capas profundas.
Siempre bajo evaluación médica, porque la seguridad es prioridad.
Dra. Marieta Montalvo
Consultorio
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